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La sabiduría de Canelo sobre la dentadura de nuestros compañeros animales

Foto del escritor: Lorena Ayala
Lorena Ayala
11 jun
4 min de lectura

Una de las preocupaciones más comunes que tenemos sobre la salud física de nuestros compañeros animales es su dentadura y aquí me incluyo.


Nos interesa que tengan dientes limpios, encías sanas y una boca libre de dolor o infecciones. Por otro lado, a menudo nos inquietan los procedimientos que nuestros veterinarios nos recomiendan para cuidarla, como las profilaxis dentales, que suelen implicar el uso de anestesia. Por esta razón, es común que posterguemos esos procedimientos y se complique más su salud dental, generando ansiedad e incluso culpa en nosotros.


Una de las cosas que podemos hacer desde la comunicación animal es platicar con nuestros amados compañeros animales antes del procedimiento para hacerles saber que no es un castigo, sino un acto de amor cuyo objetivo es cuidar su calidad de vida con ayuda de profesionales amorosos que también velan por su bienestar.


Asimismo, puede ser de gran ayuda para su estado emocional explicarles paso a paso el procedimiento y asegurarles que, aunque los dejemos un ratito en un lugar que no es su casa, volveremos a reunirnos con ellos.


Algo que me ha llamado mucho la atención durante las sesiones es que, salvo en aquellos casos en los que ya existe una infección o un malestar físico importante, los compañeros animales no suelen sentirse tan afligidos por perder piezas dentales. Muchas veces, quienes vivimos esa preocupación con mayor intensidad somos los humanos.


Movida por esa curiosidad y con varias preguntas rondando mi mente, decidí platicar con Canelo, un perrito de la familia con una gran sabiduría y siempre dispuesto a compartirla. Anteriormente habíamos conversado sobre alimentación y en esta ocasión le pregunté lo siguiente:


¿Cómo mantienen ustedes sus dientes limpios cuando no viven en estado doméstico y no hay humanos que les cepillen los dientes o les hagan profilaxis? ¿Pierden piezas dentales cuando viven en la naturaleza?


La información que me compartió me pareció fascinante.


Me explicó que, cuando viven en la naturaleza, sin humanos, su alimentación contribuye naturalmente al cuidado de su dentadura. El acto mismo de comer los ayuda a mantener limpios sus dientes: desgarrar músculo, masticar cartílago y trabajar distintos tejidos mantiene los dientes en funcionamiento.


Sin embargo, eso no significa que no pierdan piezas con el paso del tiempo. Canelo me dijo que, para ellos, el desgaste dental es un proceso natural. Es común que, al llegar a la vejez, muchos queden "chimuelos", y que eso no es motivo de tristeza ni algo que vivan como una tragedia.


Quise saber entonces cómo lograban seguir alimentándose.


Me explicó que, en su estado natural, acostumbran comer en grupo. Los miembros más jóvenes de la manada se encargan de desgarrar la carne más firme y procesar las partes más difíciles, dejando tejidos más suaves para los mayores. Siempre procuran que los viejitos tengan acceso a órganos blandos, como el pulmón o el corazón, para que puedan seguir nutriéndose sin dificultad.


Además, me contó que ellos saben, de manera instintiva, cómo cuidar sus dientes. Cuando son cachorros sienten la necesidad de morder objetos con cierta consistencia cartilaginosa que les ayuden a dar mantenimiento a su dentadura.


Justo en este contexto aparece uno de los desafíos de la vida doméstica: muchas veces los humanos no queremos que muerdan cosas en casa y nos molestamos cuando lo hacen. Por otro lado, suele pasar que les ofrezcamos juguetes demasiado suaves para entretenerlos como peluches, que no cumplen esa función natural de limpieza.


Según Canelo, tanto para ellos como para nosotros puede ser complicado encontrar el equilibrio: algo lo suficientemente firme para satisfacer esa necesidad, pero no tan duro que pueda lastimarles la boca.


Su consejo fue sencillo: buscar opciones seguras para morder entre comidas que no solo los mantengan entretenidos, sino que también contribuyan al cuidado de sus dientes. Algo con una consistencia intermedia: ni demasiado blanda ni excesivamente dura.


En sus observaciones también incluyó la alimentación. Me recomendó tener cuidado con los alimentos azucarados o ricos en glucosa. En estado libre, me dijo, ellos no consumen ese tipo de ingredientes; su alimentación se basa principalmente en proteína. Al igual que sucede con nosotros, el exceso de azúcar en la alimentación puede favorecer problemas dentales e infecciones.


En este punto hizo una distinción importante: para ellos, un diente que se afloja, se desgasta y eventualmente se cae puede formar parte del curso natural de la vida. Una infección, en cambio, sí implica dolor y requiere atención. No es lo mismo una incomodidad propia del envejecimiento que un proceso infeccioso que afecta su bienestar.


La información que me compartió Canelo me pareció valiosísima y quise compartirla con ustedes como una invitación a ampliar nuestra mirada sobre el cuidado de la dentadura de nuestros compañeros.


Evidentemente, las recomendaciones de Canelito no sustituyen la atención veterinaria ni las recomendaciones profesionales cuando son necesarias. Sin embargo, creo que nos pueden regalar un poco de tranquilidad.


Estos pedacitos de sabiduría me confirmaron que los animales no viven la pérdida de dientes con el dramatismo con el que solemos imaginarla los humanos. Ellos confían más en la capacidad de sus cuerpos para adaptarse a los cambios del tiempo. Además, saben que el amor, los cuidados oportunos y la compañía son mucho más importantes que una dentadura perfecta.


Y tal vez, gracias a Canelo, podamos recordar atender lo que duele cuando hace falta sin convertir cada signo de envejecimiento en una catástrofe, practicando un amor responsable que no persiga la perfección ni nos haga perder la paz en el camino.


 
 
 

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